Fotografía por Isady
El viaje a Punta Hermosa confirmó lo ridículo que puedo llegar a ser, pensé que sería un logro para acercarme a la siempre impredecible Blue (que, como una final de mundial, nunca se sabe cómo va terminar hasta el pitazo final).
Quizás ese recuento pueda ayudarme a extraer sesudas conclusiones de lo que “se debe” y “no se debe hacer” (pero que tanto gusta) en mis gastadas tácticas y estrategias (M.Benedetti) de flirteo sureño ocasional.
Batallo contra los diabólicos zancudos para conciliar el sueño. Somnoliento me despojo de mis cortos y de mi playera. La temperatura llega a 36 grados (como cuando juega la U en el Campeones del 36), esto parece Sullana. Cuarenta y dos kilómetros ya no valen tanto la pena.
La mañana siguiente, Blue irrumpe en mi cuarto dando saltos en mi cama. Pensamientos obscenos se apoderaron de mi subconsciente. Exclama a viva voz (como Alan García en las elecciones del 85) ¡vamos a la playa! Le respondo mamá, hoy no hay escuela y se echa a reír. Le pido cinco minutos para vestirme porque estoy con el bóxer de Piolín que tanto me avergüenza y que llevo puesto.
Blue sale de la habitación y le cierro la puerta. Quiero seguir durmiendo. Ella vuelve a entrar y me despierta a almohadazos. De esa manera cómo me iba negar a sus encantos. Al llegar a la playa, que está a diez minutos de la casa, me doy cuenta que la odiosa de Mela no está con nosotros. Le pregunto a Blue por ella, va darnos el alcance después, me dijo.
Blue se desprendió de su ropa quedando en un hermoso bikini Roxy blanco de flores rojas y doradas. Debe haber sido una de las más hermosas de la playa. De no haber sido por el litro de bloqueador que se echó en la cara que la hacía lucir graciosa (algo así como un mimo).
Mientras disfrutábamos de una mañana perfecta con un sol radiante que parecía cubrir el Sur entero (y llegaba hasta la jato de Toledo en Asia), apareció un chico de estatura mediana, cabello largo rizado castañón, ojos color café oscuro y que respondía al nombre de Manuel. Se acercó hacia nosotros y saludo muy afectivamente a Blue, demasiado para mi gusto. Blue fulminó la situación presentándome como su primo (que es más que un amigo pero menos que un novio). Yo presa de mis celos “primitivos” y adolescentes lo salude con un fuerte apretón de manos, mirando hacia los ojos, calculando los movimientos de mi rival de turno.
Manu, como lo llamaba Blue, era un chico de su universidad, que estaba en un eterno abordo con ella del cual nunca me habló. Había venido con un grupo de amigos y amigas para disfrutar de los días soleados que regalaba la primavera (y es que este clima limeño está más loco que nuestros congresistas). Traté de participar en aquella conversación que sostenían muy amenamente Blue y Manuel sin dejar de mirarse, uno al otro. Él no la miraba a los ojos, sino a las contorneadas piernas. Cada vez era más ajeno a la conversa, hasta el punto que se encargaban de minimizarme hablando de la universidad, del profesor Linares, la profesora Olortegui y de chicos y chicas que no conozco ni conoceré (que Vale agarró con Renato en Aura, y cosas por el estilo).
Prendí mi iPod, esperando que aquel granuja desapareciera, se lo trague el mar. A los pocos minutos se fue, sin antes invitarla a la fiesta que dará en su casa por la noche. Blue lo miraba como vaticinando su asistencia y condenándome a ir con ella. Si quieres trae a tu primo, dijo aquel hijo de… Ministro que cayó por el escándalo de los Petroaudios.
En la noche, y sin animos de ir a la dichosa fiesta, Blue me convenció, a punta de almohadazos otra vez, ¡vas o vas! Así qué difícil es decirle no. Llevaba puesto un vestido enterizo blanco. Se veía preciosa, tal vez más linda que nunca. Por su parte Mela, en su intento de vestirse fashion, pues quería llamar la atención de un chico esa noche, parecía Lourdes Flores Nano en verano. Yo por mi parte me he puesto unos shorts marrones de dril, una camisa blanca manga corta con rayas marrones y unas costosas slaps.
Al llegar a la casa de Manuel, él se encargó de separarme todo el tiempo de Blue, lo cual había conseguido. Mela y ella congeniaron perfectamente con el grupete de amigos mientras yo fingía risas de los chistes que contaba Jason, muy pegado a Mela esa noche (¿o viceversa?). Para salir de la situación le dije a Blue voy por algo de tomar, qué deseas. Una Corona está bien; voy en busca de la Corona de mi reina pense, mientras me acerco muy sutilmente al DJ y le coloco un Raúl Porras Barrenechea en el bolsillo, asunto arreglado. Apenas llegué donde Blue, él soltará “Algo más” de Hoja de Parra.
Esquivando a la gente logro llegar a ella (como Rocky para llegar a Adriana en la Uno). Manuel se me ha adelantado otra vez y la ha sacado a bailar. Le da una palmada en el brazo y me dice sorry brother pero tienes las manos llenas. Siento rabia, tengo celos que, como dice José Luis Perales, es igual a sentir miedo (pero a los amigos se les está prohibido sentir eso). Blue parece estar feliz con Manuel y eso me alegra en un cierto modo, que no sufra por Jork, que la ha hecho llorar más veces de lo que la ha hecho reír, aunque con el que debería estar bailando es conmigo y no con él.
Los pierdo entre la multitud, cuando una chica me toca la espalda. Pienso que es Blue, pero es Diana. Una chica con la que salí hace mucho tiempo, tanto que no recordaba como era su voz.
Pensé que eras otra persona, es todo , y no prefieres que sea yo, no es eso Dianita… es solo que… dije, no me digas que es por la chica que esta rumbeando con Manu¿ ¡Que pasa con ella!? Con ella pasa todo y no pasa nada le dije, a que te refieres, a nada Diana, olvídalo.
A pesar de lo linda que era, la situación era rara, yo nunca le dije para estar, pensé que todo empezó así y así debía terminar creí que se destruiría todo si lo hacíamos, ella no entendió o quizás yo no entendí , decidió abandonarme, portarse muy mal, fue horrible yo casi me muero.
¿Conoces también a Manu? pregunte, claro es mi primo ¿no te acuerdas? ,no y las risas se apoderaron de nosotros. Salimos de la casa y caminamos muy cerca de la orilla, hablando de la universidad, de la Sociología, Periodismo, de su ex y yo le hablaba de X, Sasha y por ultimo de Blue. Pero nunca hablamos de nosotros y tal vez fue mejor así. La escena era perfecta: el mar, las estrellas y el resto de ingredientes hollywoodenses para un beso. Sé que estuvo mal, pero sucedió tal vez por falta de amor, por necesidad de este, o porque fingimos querernos por ese momento.
Regresamos a casa mientras buscaba desesperadamente a Blue con la mirada, pero no la encontré. Diana me dio un recorrido por la casa y nos metimos en una de las habitaciones, me beso y la besé, me quitó el polo y se desprendió del suyo, me empujo hacia la cama. Quedándose en un sexy bikini morado de infarto, en el lecho junto a mí y los besos se hicieron más profundos , dimos vueltas sin parar, me detuve por un momento, tengo que ir al baño, repliqué. Salí sin camisa, felizmente aun conservaba mi cortos.
¿Qué haces?, ¿qué pasa si te ve Blue?,¿a Blue no le importaría?, ¿estará con aquel batracio? Fue entonces cuando vi a Blue dándole un beso a Manu. Huí despavorido, no me quedé a presenciar la escena completa de aquel cachetadón que le metió después. Despechado y descorazonado regresé al cuarto con Diana, tenía en mente hacerla mía.
Me desvestí, me quedé en bóxer y fui desnudándola furiosamente, sus ojos parecían seguir cada movimiento de mis manos y parecía incitarme a hacer cosas más obscenas con sus besos. La tuve como Eva, de pronto me detuve y le dije me hubiese gustado que esto pasara antes, estoy enamorado de alguien más. ¿Es por eso tonta, verdad? ¡Pues entonces ve por ella, tonto, que yo encontraré al mío!
Blue me estaba buscando, quiere irse y yo la busco a ella tambien. Lamentablemente, antes de darme cuenta ella me ve salir del cuarto donde minutos antes había estado con Diana. No me dice nada, se queda en silencio. Rompe el silencio preguntando por Mela, está incómoda, pero no lo dice, lo presiento. Estaba preocupada por ti, pensé que estabas ebrio o algo así (fue una de las pocas veces que dijo eso). ¿Y tú y el tal Manu?, no me respondió. Hay que ir por Mela y vámonos.
Al encontrar a Mela, estaba besuqueándose con Jason, afirmando que es su nuevo novio. Insistimos en retirarnos, ella no aceptó así que Blue y yo nos marchamos. Cada uno se fue a dormir pensando en el otro. Mañana salimos de regreso a Lima, ella tenía una conferencia para obtener su bachillerato y yo comenzaba parciales el lunes. Cada uno volvería a su mundo hasta que nos volviéramos a ver.
Blue insistió a Mela para volver, ella decidió quedarse, que regresaría con el tal Jason (y los argonautas) a Lima. Una vez en el bus, quizás cansados de hablar, discutir, o de lo que pasó en la casa de Manuel, simplemente la cogí del hombro, apoyé mi cabeza en él y me quedé profundamente dormido. Tres horas más tarde estaríamos de regreso a la ciudad.
Esta historia en una canción.


