sábado 6 de febrero de 2010

Tres son Multitud: el Cojo y el Loco


Señoras(es) lectores, hemos vuelto. Después de unas malgastadas vacaciones, estamos refrescados, resaqueados y renovados. Ojalá no estén molestos por nuestra pausa y, como dice el vals, el tiempo que les quede libre, si les es posible, dedíquenlo al blog. No será muy difícil identificar que está escrito en clave de diálogo: dos héroes disfrazados de bañistas.



Qué es que reiner te llame a las siete de la mañana mientras tú estás aún con la resaca del viernes que ha pasado. Ese que fue el cumpleaños de Blue. Tu cabeza está en tu cama pero tus pensamientos están en Marte. La cama te da vueltas y te sientes en la canción de Pedro Suarez Vertí. Es Pato, le digo qué quieres, Pato.

Teni, ¿te acuerdas de las chicas de Drama? Me han llamado por teléfono. Nos han citado en la playa y qué mejor que verlas en bikini, pelotudo. Aunque la noche que las conocimos estaban más desabrigadas. Ponte tus sandalias y ven para mi casa.

Me levanto renegando, miro mi cara contra el espejo. Soy yo pero no soy el mismo. El agua fría me devuelve la vida. Aun recuerdo a las chicas de Drama, se me viene a la mente reiner y ese frenético baile de reggaetón. No lo había visto reír así hace mucho tiempo. Las chicas de Drama nos hicieron olvidar por un momento a las chicas que ocupan nuestros corazones. Como dijo reiner, esto es sólo un recreo.

A pesar que lo cito enérgicamente a las ocho de la mañana, hago esperar a Teni pues no encuentro los lentes de sol adecuados para él. Él me dijo que me prestará sus gafas Puma, así que yo le sacaré unas que vayan con su nuevo corte de cabello. Salgo y encuentro a Teni hablando por teléfono (es mejor para la salud de mi amigo que no revele con quien estaba hablando esa mañana). Como dijo Teni, esto es sólo un recreo de día de playa.

Me he encontrado con reiner, lo tengo enfrente de mí con ese huachafo bivirí azul. Según él se cree surfer, lo que no sabe es que me da roche porque su bivirí azul no combina con su short blanco que dice que es de México (sólo porque la etiqueta dice Mexico pero lo compró en Saga). Creo que vamos rumbo al Sur, pero reiner baja en Miraflores para ver una exhibición de vacas me dice. Me ha tomado el pelo, me confiesa que vamos a ir a Barranquito y las chicas de Drama nos están esperando allí.

(…)

Me he dado cuenta que nuestra voz no tiene sabor a nada. A pesar de que Gastón Acurio se gasta en viajes por los cinco contenientes impulsando nuestra cocina, todo eso se viene abajo cuando vienes a la Costa Verde (abajo de Lima) y te encuentras una manada de colombianos narcos, entre las cuales la belleza refulge en…

…En una muñeca de la mafia.

Una muñeca de la mafia y su hermana que chapotean y tienen las curvas más peligrosas del mundo. Ella es blanquita, pelirroja y de voz cantarina. Teni, yo y cualquier mortal se enamoraría por eso.

Competís contra tu amigo (reiner) por sentarte a su costado y él me replica que no puedes hacer nada porque estás en planes con alguien. En ese momento le miento y le digo que he terminado con ella un día antes. Y se nos ocurre inconscientemente que los dos vamos a hacerle el habla aunque sea a la hermana mayor.

Pero no me voy a quedar contemplando eternamente a esta sirena caribeña, he venido a la playa y quiero nadar. Que mejor que hacerlo cuando ella también se mete. Dejo a Teni esperando a las chicas de Drama, él es de las extrañas personas que se meten al mar sólo para darse baños de asiento.

La temperatura ha aumentado a 31 grados centígrados, me siento nuevamente en el Campeones del 36, Sullana. Tengo la ligera sospecha de que no van a venir. Me digo a mí mismo que no panda el cúnico, que ya llegarán, seguramente tuvieron un pequeño incidente (claro, el incidente fue que nunca vinieron) Mientras reiner brazea cual si fuera Michael Phelps.

De repente entre ola y ola volteo y veo que la colocha bonita está en la tabla de un surfer. El surfer le hace el habla, le pregunta cómo le fue en Cusco, le pregunta cuándo se va ir, le pregunta cómo se llama y si pueden salir esta noche. Estoy picón porque no pude hacer nada. Me siento choteado sin poder hacer algo, un choteado ahogado. Ahora vuelvo donde mi amigo Teni para intentar otro acercamiento.

La veo salir del mar y me recuerda ese cuadro pintado hace muchos siglos del nacimiento de Venus. La furia de Poseidón hace que se desprenda su ropa y se convierta en una Eva. Se le ha desprendido un pedazo de bikini que me deja ver más de lo que yo podía imaginar en una mujer. Creo que es la belleza en su máxima expresión.

Afortunadamente este mar embravecido del que siempre se ha dicho que está cochino, azuzado por Eolo, hace que se salga el mar y moja la toalla de Marianita, mientras ella se estaba riendo del accidente que hizo comprobar a todos los bañistas esperpénticos como yo que no usa push-up y todo en ella es natural. ¿Hay push-up para bikini?, le quiero preguntar a Teni, pero lo veo conversando con el sol: es ella, la colocha y él intercambiando risas y diálogos fraternos (porque a Teni siempre le pasa eso con las chicas, lo consideran su hermanito).

Gracias a que pisó mi toalla de la Juventus y la embarró de arena con sus hermosos pies, me pide perdón y me pregunta si por acá hay “aguas malas”. Yo le respondo que así es el mar de la Costa Verde, por eso prefiero el Sur, ella se ríe y me dice que se refiere a la cerveza. Le digo que por su dejo, presiento que no es de aquí. Me responde que es de Santa Marta, Colombia. Cuando siento que los dos somos como Adán y Eva en esta playa aparece el inoportuno cachetón de reiner.

Como si le metiera codazos a Teni para que me presente a su nueva amiga, sacudo mi cabeza para secarla al estilo perrito y mojo calculadamente a Teni. Mariana, reiner, reiner, Mariana y empieza la cháchara. Ella no sabe, ya que ríe muy amistosamente siempre, que estamos arrobados por su belleza, su cuerpo tiene la suavidad de un pan de molde, eso que los italianos llaman morbidezza.

Conversamos de todo un poco, y usamos nuestras mejores armas: la palabra. Ella, nos cuenta, que esta visitando por unas semanas Lima, que ha bailado en la Plaza de Armas por el aniversario de Lima (18 de enero) y estos son sus últimos días en la ciudad de los reyes (y no de los reiners). Le contamos que somos estudiantes de periodismo, y que tenemos un patético blog llamado A choteadas aprendí, nos mira y nos regala nuevamente su risa.

Pocas veces he visto chicas de sensualidad tan rebosante, deseo ser más atrevido e indagar un poco más en ella, deseo invitarla a salir antes que Teni me gane la partida, antes que le proponga una cita y ser su guía oficial por las pocas días que le quedan, me invita, mejor dicho nos invita a Teni y a mí a una fiesta en el sur, tres sí que son multitud.

Volvemos con este informativo después de los comerciales.

Si la imaginación no fue suficiente, dejamos un video de esta crónica.




Pd. Sigan votando por su Pluma Favorita. Suerte a todos. Y una vez más agradecemos a las Plumas Invitadas por su participación.

miércoles 3 de febrero de 2010

La Pluma Asustada





Enero estuvo copado por nuestros invitados: nos regalaron textos desde melancólicos, hasta jacarandosos, pasando por los heterodoxos. Un poco esa era la idea, ver de qué hablaban los demás, diversificar los temas de este bloJ que juega con la tristeza.

Febrero debe ser más para los trofeos (la Copa Mundial viene a Lima) y menos para los pesados Carnavales. Llevados por ese espíritu, hemos preparado los “Choteadas Award 1°” que, no será como un Grammy o un Globo de Oro, pero lleva todo nuestro cariño bloguero hacia las Plumas Invitadas (lo de “Asustada” es por el efecto mediático de la película de Claudia Llosa nomás).

Los nominados son obviamente las plumas amigas que han leído a lo largo del mes pasado. Ya los conocen, ya los leyeron, ellos esperan su voto. Probablemente, ya tienen un favorito, o dos, o tres; el voto será preferencial, por eso podrán votar por más de uno a la vez, pero solo una vez.

Las elecciones arrancan ahora (vean a su derecha) y terminan el próximo viernes 12 de febrero. El ganador será anunciado en el post del día de San Valentín. No recurriremos a la boca de Urna, ni al hocico de Teni y menos a los cachetes de reii.

Los candidatos podrán hacerse publicidad en sus bloJs personales, en caso los tengan, con total confianza y desparpajo; a despecho, los que no manejan una página web pueden hacer campaña entre sus amigos y familiares.

A continuación, los prontuariados:

Again” por Queen

La demostración” por TucuyRicuy

Madre luna, Padre piedra” por Bruno Serpa

El beso sangriento” por Malena Aries

La nieve indeseada” por Paulín lin lin

Lo que fácil viene, fácil se va” por Roberto Rojas

Carta a mi futura ex” por Jesus Rosas

Los premios no serán en “efectivo” sino solo “afectivos” porque no hay plata; comprendan, los auspiciadores se han retirado (entendiendo por “auspiciadores” a las generosas madres de los redactores de este bloJ). La verdad, tenemos en mente algunos premios pero como no están terminados es mejor no anunciarlos (tal vez desplumamos a la pobre paloma de arriba para confeccionar la estatuilla del ganador).

Ahora ustedes serán los “e-lectores”. Voten con rabia y ternura. ¡Vuélquense a las urnas del bloJ!


Atte.

La Directiva



Aviso de servicio público 1: Teni anuncia su Twitter: @luisteni. Síganlo los buenos.

Aviso de servicio público 2: Este sábado 6 de febrero habrá una fiesta Pro-Fondos "Unidad Emprende". Esperamos verlos ahí amigos lectores, estarán todos los personajes del bloJ. La música está garantizada por el "DJ Mauro Picotto peruano". Las entradas las comprarán en la misma puerta de "La Huerta", en Pueblo Libre. Ojalá nos podamos tomar una chela juntos.


sábado 30 de enero de 2010

Pluma Invitada: Carta a mi Futura Ex


Escrito por Jesus Rosas


Hola... aún no sé cómo te llamas, aún no sé cómo te conoceré, aún no sé en qué circunstancias habré de verte, a decir verdad aún no sé absolutamente nada de ti y cualquiera que lea esto puede pensar que estoy loco por escribir algo que por el momento no tiene destinataria fija. Lo único que sé es que ésta carta es para ti: “mi futura enamorada” y por lo tanto tarde o temprano (talvez más temprano que tarde) MI FUTURA EX.

Como dije, aún no tienes nombre para mí, pero puede sin embargo que ya te conozca y por el momento seamos solo amigos, conocidos o compañeros de trabajo; o talvez no seamos precisamente amigos y por el contrario me odies, te parezca creído, te deba dinero (y por eso quizás me odies), o en un erróneo pero probable prejuicio tuyo, creas que soy medio gay por haber sido instructor de Ritmo Axe, toadas, samba, y una que otra canción de los N’sync en un lejano y oscuro pasado 2002 en el cual esos ritmos estaban de moda. (Dios, no puedo creer que lo haya confesado públicamente).

Sea cual sea el escenario, no importa sinceramente tu procedencia. Lo único que importa es que de antemano te quiero pedir disculpas ahora, porque en su momento seguramente no me las aceptarás. Discúlpame por no colmar tus expectativas, por haberte hecho perder el tiempo, por ser un pusilánime que no acepta correr riesgos, por hacerte pensar que un durazno verde tiene un mayor coeficiente intelectual que yo, por ser un insensible, desgraciado, mal hombre, canalla, o cualquiera que sean las frases y adjetivos peyorativos con los que efusivamente me califiques delante de tus amigas las cuales talvez por solidaridad secundarán tus ofensas hacia mí. Todo esto obviamente después de que dé por terminada nuestra relación.

Claro está que me reclamarías de esa forma tan elocuente, siempre y cuando en el poco o mucho tiempo que estemos juntos, te enamores de mí. Pero como eso –por lo menos en mi caso- no es muy común que suceda, también existe la opuesta posibilidad de que vayas a comenzar una relación conmigo sin el menor resquicio de amor, ya sea por despecho, o por pasar el rato, o por no estar acostumbrada a la soledad, o por apuesta (que seguramente perdiste), o por que te choteó algún amigo mío y me tomas a mí como improvisado premio consuelo, o bueno; sin ánimo de ser tan pesimista sino mas bien realista, tal vez comiences una relación conmigo sin muchas esperanzas de que funcionemos como pareja pero con un ánimo medianamente optimista de darte una nueva oportunidad en el amor.

En fin; si alguno de los anteriores o alguno similar es el caso, entonces créeme que más que un daño me harías un favor, me quitarás un peso de encima al saber que no te afectará tanto cuando te diga la gastada pero infalible frase: “El problema no eres tú…soy yo” que los humanos de todas las razas, etnias, condiciones sociales, y edades, usamos como último –y a veces único- recurso para finalizar un amor baldío.

Solo Dios sabe en cuántas lenguas se habrá traducido ese milenario“El problema no eres tú…soy yo” y más aún, a cuántas personas habrá salvado…

Ya que nos estamos sincerando déjame decirte que soy algo cobarde para terminar relaciones, y creo que es un padecimiento generalizado entre muchas personas de mi entorno, es decir: Cuando sabemos –algunos amigos y yo- que una relación debe de acabar; por alguna extraña razón preferimos que sean ustedes –las mujeres- las que digan “ya no te quiero”, ”no me busques más”, “me gusta otro chico”, “ SI, me importa el tamaño”, “soy lesbiana” o no sé, cualquier cosa que nos quite el cargo de consciencia de haberle roto el corazón a alguien –o por lo menos de pensar que lo rompemos- o en su defecto, simplemente para hacernos los ofendidos.

Por lo tanto lo más probable es que haga todo lo posible para que seas tú la que se aburra de mí, utilizando ruines tácticas en pro de tu desilusión y de mis egocéntricos intereses anímicos: Dejaré de llamarte al celular, te diré que estoy ocupado cuando quieras verme, preferiré quedarme en casa un sábado viendo “El Especial Del Humor” en vez de acompañarte a tus reuniones de amigas de promoción, buscaré cualquier excusa para no ir a tu casa al punto de decirte que tengo que comprar figuritas para llenar mi improbable álbum: “El fascinante mundo del caracol”…no lo sé. En ese momento algo se me ocurrirá. ¡Pero de que te aburres, te aburres!

Así endosaré a tu cuenta sentimental, la módica factura de “cortar conmigo.” Sin roche nomás me lavaré las manos de ese trabajo sucio. Haciéndome la víctima, fingiendo sorpresa ante tu inevitable “Jesús, lo siento pero esto no va más”. Simulando ante esa frase la más cruda indignación al mismo estilo de mujer maltratada en talk show de Laura Bozzo, y en un extremo de conchudez yo te responderé casi con lágrimas en los ojos algo como “No puede ser que me digas esto… ¡seguramente hay otro!.. -y si efectivamente hay otro y de casualidad acierto, eso te hará sentir más miserable aún- …Y yo que estaba preparando algo especial para nuestro aniversario”… -Frase que me diré a mi mismo pero en voz alta para que me escuches, obviamente con la mirada perdida en el vacío-.

Claro que no podré exagerar tanto porque qué tal en una de esas te conmueves con mi histrionismo y decides darme una nueva oportunidad… no pues, no puedo correr riesgos.

Chamba es chamba, lo justo pe’ varón… “Bisnes son Bisnes”.

Dejando de lado las escenas tragi-cómicas que se me cruzan por la mente, puede que no sea difícil que te aburras de mí sin que yo haga ninguna de las cosas antes mencionadas, y seguro no será necesario que terminemos yo con el rótulo de víctima ni tú con la de victimario frente a nuestras amistades. Pero de darse el caso discúlpame también por eso, por ser (por que voy a ser) tan mierda contigo.

Una prueba de que mis disculpas son sinceras es ésta carta, una suerte de “MEA CULPA” declarada y confesa que me roba ahora mismo, horas de sueño.

Si te escribo ésta carta hoy; no es sólo para excusarme por lo que haré, sino también para explicarte el porqué lo haré, y más que nada lo hago con la esperanza de que me entiendas, así no compartas mis ideas que en su mayoría son desvaríos…por lo menos quiero que me entiendas.

Hoy –y no hablo de éste día en particular sino del Tiempo Presente- tengo la seguridad de que sea en el momento que llegues, sea como sea que te llames, sea cual sea el tiempo que estemos juntos, seas como seas por dentro o por fuera… No terminaremos juntos atorándonos con perdices por la eternidad como terminan empachados los protagonistas de los cuentos infantiles.

Y no es algo personal, me refiero a que, no es que contigo sepa que me irá mal y con la que siga después de ti quizás me vaya bien. Hablo de ti Futura Ex como algo abstracto, como las que vendrán después, no sé cuántas…

Hoy estoy tan decepcionado del amor de pareja que no me quita el sueño pensar en cuándo llegarás, la verdad ya ni me acuerdo cómo se siente esa ansiedad por ver, tener, o querer a alguien. No es un decir o una frase populachera; créeme, LITERALMENTE ya no recuerdo qué se siente estar enamorado. Y ahora, por más que suene a la más irónica joda, lo digo en serio: “El problema no eres tú, soy yo”

Es cierto tengo un problema, pero no siempre fui así ¿sabes? Yo también me he enamorado, talvez con más intensidad que muchos. Me he enamorado no una, sino muchas veces, el detalle fue que me enamoré muchas veces pero de una misma persona, es decir en varias etapas y grados (mismo terremoto con posterior tsunami) y eso fue tergiversando mi concepción de la palabra “amor”. Hasta llegar hoy a significar tan solo un: amor = idealización.

Creo que todos -seguramente también tú- tenemos a alguien en la memoria que marca un antes y un después en la vida afectiva de cada uno. En mi caso te diré que más que marcar, esa relación borró algunas cosas. Borró por ejemplo la sección “ser detallista” en mi sistema, ese chip ya caducó en mi cerebro y a diferencia de los celulares, éste no tiene portabilidad para poder mudarme a otro operador.

Por otra parte, en lo que se refiere a sacrificios, antes por ejemplo podía correr kilómetros desde mi casa hasta la suya en medio de una enardecida huelga de transportistas solo para cuidarla de unos leves indicios de gripe, ahora en cambio a menos que sufras algo parecido al virus del Ébola, difícilmente prendería el auto para ir a verte si estas enferma.

Antes podía sentir una extrema adrenalina al entrar a su cuarto a escondidas y festejar eufórico la campante huida, ahora sin embargo no podría entrar ni siquiera a tu sala sin el oleado y sacramentado permiso de tus padres. (lo sé…en algún lado se me quedaron eso que ponen las gallinas)

Como dije antes, ya no recuerdo lo que se siente estar enamorado, dibujar corazoncitos en las últimas páginas de mis cuadernos con mi nombre y el de alguien más dentro, o sentir el estrés de ver que se acerca otro aniversario y querer hacer una cena romántica pero darte cuenta que en el bolsillo apenas tienes 4 monedas, 1 clip, 2 botones y varias pelusas mezcladas con restos de galletas.

…Claro que no recuerdo como se sentía eso, de lo único que estoy seguro es que era una sensación muy rica. Es como que seas viejo(a) y recuerdes la primera vez que te subiste a una montaña rusa, no puedes volver a sentir esa adrenalina pero sabes que fue increíble…

…Tengo miedo futura ex, miedo de NO ponerme nervioso cuando te vea llegar a una cita, miedo de no arreglarme el cabello disimuladamente y poner mi mejor cara de galán de pollada mientras te acercas. Tengo miedo de que me de igual que me veas en buzo o en terno. De no poder ver a través de tus ojos… y de que para los míos sólo estés rica, más no bonita… Miedo de no decirte cursilerías al oído, y más miedo aún de que de hacerlo no me las creas… Porque todas esas cositas tontas, esos detalles en los que pocos se fijan hacen (hacían) para mí, de la nada un todo.

Pero por sobre todas esas cosas de lo que tengo más miedo o tal vez será preocupación no lo sé, es de algo bastante simple pero que me tiene dando vueltas en la cabeza cuando pienso en ti, y es el motivo principal por el cual empecé a escribir este post:

…Tengo miedo a estar equivocado en TODO lo que dice esta carta. Y que cuando llegues cambies por completo mi actual y fatalista filosofía con respecto al amor, que cambies mi plan pre-establecido de ruptura al cual mentalmente ya me he preparado, miedo de que me sorprendas con alguna manía tuya o llames mi atención más que el común denominador de mujeres, de que de alguna manera hagas que quiera arriesgarme de nuevo a enamorarme, que me ponga nervioso al verte, que me guste conversar contigo, miedo de que sin proponértelo enmudezcas con un beso este extraño dolor y desconfianza que siento, que para gustarte un poco más este dispuesto hasta a usar crema humectante, hidratante y porqué no, también exfoliante… que me hagas creer de nuevo en los detalles, que gustoso también haga algunos sacrificios… que me saques del arresto emocional voluntario al que hoy estoy sometido; y que cuando llegues, así como la mayoría de cosas extrañas y buenas que me han pasado…me encuentres desprevenido.

Esos son mis miedos. De leer todo esto supongo que pensarás que es el peor currículum con fachada de carta que jamás has visto, y puede que no estés equivocada. Puede sin embargo que de algún modo te interese la sincera conchudez con la que me desnudo emocionalmente en éstas líneas y aún así estés dispuesta a conocerme. A conocerme verdaderamente. ¿Estarás dispuesta? Aún no lo sé.

De cualquier modo lo averiguaremos cuando llegues… futura ex.

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Jesus Rosas tiene un blog llamado Amor, Joda y Tentación. Lo recomendamos.

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Noticia de último minuto: El primer sábado de febrero vuelven del exilio los habituales redactores de este bloJ (Teniyreii). Prometen carnavalescas historias, levantar la Copa del Mundo y mucha, mucha arena (aunque solo cumplirán lo último).

Así, ponemos fin al Ciclo de Plumas Invitadas y a estas inmerecidas vacaciones de enero. Agradecemos a todas las Plumas por suplirnos con creces en este paréntesis.


miércoles 27 de enero de 2010

Pluma Invitada: Lo que Facil viene, Fácil se va (Parte 1)


Escrito por Roberto Rojas



[Lima. Cuarto de Joaquín. Una de la tarde]

El zumbido del Messenger lo despertó. Se tomó todo el tiempo del mundo para levantarse de su cama. El ritual de todos los días era necesario para amanecer de buen humor. Cogió la coca-cola del velador. Tomó un par de sorbos. Prendió un cigarro y cogió un pedazo de pan que empezaba a secarse. Se lavó el rostro y se acercó a la laptop que seguía zumbando sin descansar. En el monitor lee:

Isabel dice:

-¿Joaco?

Isabel dice:

-Joaco, ¿estás?

Isabel te ha enviado un zumbido.

Isabel dice:

-Carajo te conectas por las huevas ¿no?

Isabel te ha enviado un zumbido.

Isabel dice:

-Cuando despiertas me llamas. Es acerca de mi cumple, ya hice las reservas. Me llamas ¿Sí? Cuídate Marrano.

El último mensaje se había enviado minutos atrás. Así que aprovechó para llamarla al instante. Sabía que no tenía que explicar que estaba dormido, porque todo el mundo conoce como es Joaquín cuando se trata del sueño. Del dogma del sueño. El cual, para él, es casi un sacramento. Pero aún así, por cortesía, tenía que disculparse.

-Aló. Chavelita. Lo siento estaba dormido.

-Lo supe después de mil zumbidos. No te preocupes.

-Dime. ¿Qué fue? ¿Cómo es tu cumple mañana?

-Mira, salimos en la tarde. Ya hablé con las chicas. Nos encontramos en mi casa con las compras listas y… -estuvo por silencio un tiempo, como si se hubiera olvidado que iba a decir- Ah sí, no te olvides de llevar a Goncha.

-Si, de hecho voy con Gonzalo. Pero ¿quienes más van?

-No sé, ya se verá.

-Ok. Entonces nos vemos mañana.

-¡Listo!

Colgó y volvió a observar su casa vacía. Tan sola, y deprimente como siempre. Se dio cuenta que cuando Gonzalo no está en casa esta se vuelve un poco deprimente; como una casa gris. Cogió lo primero que encontró en el suelo y se fue a buscar que comer.

[Lima. Aeropuerto Jorge Chávez. Cuatro y media de la tarde.]

Joaquín empezaba a desesperarse. Siempre había sido un tipo puntual, pero el retrazo del vuelo de Gonzalo y el celular que reventaba con llamadas de Isabel lo crispaban. Sin embargo salió de la sala de embarque al cabo de un rato. Subieron con rapidez al carro de Gonzalo, que siempre maneja Joaquín y condujo con brutal rapidez hacia la casa de Pamela. En el lugar los esperaban Isabel, su prima Cyntia y la hermana de esta, Pamela. Joaquín conocía a todas, ecepto a Pame. Ellas lo veían, y lo ven, como su hermano, y lo quieren como tal. Pero con Pamela era distinto. Ella no lo miraba al rostro, y contestaba a sus preguntas de forma cortante. A Joaquín le empezaba a gustar que no le tome importancia, y optó por actuar de la misma manera.

Cuando llegaron al hotel se encontraron con un pequeño problema. La dueña, después de disculparse mil veces, advirtió que solo había dos cuartos dobles disponibles. El primero tenía vista al mar. Y el segundo a la pequeña piscina. Isabel se disgustó. Dijo que había hecho la reserva para un mini-depa para cinco personas, y que eso era lo que debían recibir. Las hermanas la calmaron y Gonzalo en privado habló con la dueña, la cual seguía repartiendo disculpas.

-Parece que ha habido un problema con el sistema y no registró la reserva.- Explicó Gonzalo.- No nos queda de otra.

-No es justo pues. Como me cagan el cumple.- Se quejó Chavelita.

-Tranquila. Nos está regalando un vodka en forma de disculpa.- Trató de defender a la dueña.- Ya nos las arreglamos.

Ocuparon el cuarto con vista al mar, guardaron sus cosas y empezaron a poner música. Trataron de disipar la molestia de Isabel. Repartieron las camas entre todos. En el cuarto que daba a la piscina se quedarían Gonzalo y Joaquín. A Joaquín no le gustó la idea porque sabía que su hermano roncaba como un cerdo que chilla por su vida, pero no le quedaba de otra. En la otra habitación, en la de vista al mar, se quedarían las tres chicas. No parecía muy incomodo y estaban todos juntos, por ello la fiesta empezó a hacer retumbar el hotel. Todos bailaban y se divertían. Hacía un poco de calor, pero ya había anochecido. Eran las ocho y media y todos empezaban a tomar y tomarse fotos.

La noche terminó cuando todos se aventuraron a entrar a la gélida piscina que yacía en medio del hotel. El primero en lanzarse fue Joaquín, quién olvidó de sacar los cigarros del bolsillo. Luego Pamela. La chica que con unos shots de tequila y un vaso de vodka había aprendido a conversar. Joaco y Pame parecían conocerse de tiempo. El mar y el cigarro se convirtieron en sus amigos. Hablaron de ellos y de sus problemas con sus hermanos. De la familia y los problemas en la universidad. Pero todo ello tenía que terminar. La conversación paró cuando los cuartos se habían desorganizado nuevamente.

Isabel se había quedado dormida en su cama, pero había derramado una jarra llena de vodka con jugo de naranja en la otra. Gonzalo se quedó dormido encima de la cama mojada del cuarto de las muchachas y nadie podía despertarlo. Joaquín trató de pararlo, pero no podía cargar su peso muerto y arrastrarlo hasta la otra habitación. Cyntia prefirió dormir con Isabel pero no sabía que hacer con su hermana. A Joaquín le importaba poco lo que sucedía, sólo logró mover a Goncha de la habitación de las chicas y tumbarlo en la cama que le designaron. Luego apagó la luz y se echó en la suya.

Al cabo de unos minutos tocaron su puerta. Salió a abrir. Era Cyntia y estaba un poco avergonzada. Joaco estaba en Short y sin polo, como suele dormir.

-¿Qué fue? Ya hice que mi bro’ duerma aquí.

-Lo sé, pero la otra cama está mojada y no hay lugar para Pame.

-¿Y?- Respondió sin importarle.

-… Cyntia lo seguía mirando avergonzada.

-¿Qué duerma aquí? Has fumado hierba ¿No?

-Es que no entramos tres en una cama. Y tú eres como una amiga.

-…- Joaquín la miró por un segundo.- Eso es hiriente ¿sabes?

-Ya. Ya. ¿Puede o no?

-Está bien, pero no ronca ¿no? Basta con uno que ronque.

-No ronca, pero es un poco mañosa.- Luego se rieron juntos. Irónicamente, no distaba mucho de la verdad.

Joaquín se puso el polo y se echó en su cama. No le gustaba dormir con nadie, por eso cree que sigue sólo. Tocaron la puerta y él gritó “está abierta”. Pame entró en la cama. Estaba fría y un poco húmeda. El piscinazo no le había sentado bien. Él la tapó y ella le agradeció con la mirada. Cyntia se despidió, dio las gracias y cerró la puerta. Lo demás ocurrió por pura naturaleza. Gonzalo roncaba y ninguno pudo dormir. Pame sentía frío y Joaco la abrigaba un poco. Seguirían conversando pues no podían dormir, lo harían sin mirarse y con cierta incomodidad. Nada pasaría hasta que sus miradas se crucen. Ellos lo sabían. Pero era inevitable, lo hicieron y de pronto callaron. Se seguían mirando y empezaron a besarse. Uno que se prolongó hasta el amanecer.

-Ya es de día.

-Es mejor que duermas.- le dijo al oído. Le dio un beso y durmieron abrazados.

[Alto. ¿Qué creyeron? ¿Qué el final sería así de feliz y romántico? Para saber que ocurre al final con el melancólico Joaquín denle click a TECOSAMOCOS. El blog de las malas historias.]

Lean inmediatamente la segunda parte (¿final?) en el bloJ de Roberto. Denle clic, la recomendamos.

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Esta historia con canción.



sábado 23 de enero de 2010

Pluma Invitada: La Nieve Indeseada

Escrito por Paulín lín lín



Tan solo hice mis maletas y viaje, pensé en pasarla bien y quizá en hacer todas esas cosas que uno no haría en el lugar donde se mueve regularmente y con su círculo de personas que saben y conocen hechos de tu vida: estas en otro país y eres un desconocido.

Solo pensé en diversión, chicas y harto trago. Entonces estas ahí, con gente que piensa distinto, que ve las cosas distintas a ti. Pero que también en ese contexto solo desea pasarla bien. No te importa, solo deseas agarrarte a la flaca más buena (o la más dispuesta) y pensar luego en como deshacértela (si es que ella piensa que puede pasar algo más). Esa fue la mentalidad con la que viajé. No enamorarme de nadie y solo divertirme. Exiliarme de los tristes recuerdos que me dejaron los desamores del pasado y otorgarle unas vacaciones a mis sentimientos.

Llegan los primeros tonos y uno trata de involucrarse en ese mundillo. Corren alcohol y drogas hasta para botar. A veces esperaba que mis amigos extranjeros se emborrachen para que me regalen trago, y así sucedió. Debo reconocer que fue una de mis técnicas más efectivas para ahorrar dólares.

Fue así en uno de esos tonos en que conseguí agarrarme a una flaca, era bonita y muy alegre y se llamaba Gabriela. No era bueno para florearla, pero salió y fue divertido. Tenía muy buen ritmo para bailar y logro hacer que tuviera coordinación (algo que siendo yo ha sido un verdadero milagro). Estuvimos toda la noche juntos… pero solo esa noche. Ni loco pensé en algo más allá con Gabriela, total ella era de espíritu libre cuando estaba en tragos y llena de chicos buscándola.

Fue entonces cuando llega lo que uno a veces teme y mira con recelo, el hecho que te guste alguien de manera fuerte y que sientes que te mueve el piso. Más aun cuando crees que alguien te importa mucho y te empieza a gustar lo niegas y te llegas a mentir a ti mismo. Y me toco a mí. Pero ese sentimiento no fue por Gabriela, sino de otra chica a la que ya conocía pero que no me había fijado antes. Francesca era una chica que curiosamente la conocía desde el inicio de mi viaje por allá. Ya sospechaba de su belleza y de la atracción que me hacía sentir, pero fue en una fiesta cuando me deslumbró y no me quedó otra opción más que admitir lo que dentro de mí trataba de negarlo fijándome en otras chicas.

De Francesca, de quien quede deslumbrado una noche de enero, noté que me empezaba a obsesionar cada vez más. Gabriela, curiosamente, seguía detrás de mí. Las fiestas ya tenían asegurada la presencia de ella. Pues me buscaba, y yo también a ella. Ya no estaba tan ebria como para creerme el cuento de que solo me vio como un agarre, de verdad estaba interesada en mí.

Entonces estaba en un dilema, renunciar a los besos seguros de Gabriela, o llegar a intentar demostrarle mis sentimientos a Francesca. La obsesión por Francesca pudo más.

No sabía cómo empezar el acercamiento a Francesca de un modo que fuera diferente al de alguien que no busca solo amistad. Quiero creer que un día tuve la oportunidad de besar a Francesca, pero en ese momento vino Gabriela un poco alegre (por alcohol y hierba) y se me abalanzó. Aun estoy seguro que si en ese momento no se aparecía ella, el tan deseado beso a Francesca se hubiese hecho realidad.

De la nada apareció un chico extranjero que no había escuchado de su existencia hasta ese momento. Y bueno, notaba que ya frecuentaba a Francesca y se hicieron amigos rápidamente. Llego una fiesta donde quise abordarla, bailamos un par de veces, pero cuando llego el extranjero, se fue donde él y se quedaron toda la noche conversando. Fue en esos momentos cuando sentía rabia y tristeza dentro de mí. Procure en una reunión decirle todo lo que sentía sobre ella, pero ya las chicas comentaban que había algo más entre el extranjero y Francesca. Eran inseparables, él iba a su casa y ella a la de él. Dentro de mí trataba de negar la realidad y aun sentía que tenía esperanzas por estar a su lado. Me decía: Mientras no vea un beso entre ellos aun sentiré que podré llegar a ella…

Llego marzo y con ello las últimas fiestas antes de volver a casa. Ella llegó con su amiga y media hora después vi al extranjero. Me puse a perseguirlos con los ojos durante todo ese tiempo aun negándome la evidencia y creyendo que eran amigos. Vi que se pusieron a conversar… todo va bien, pasaron un par de horas y se pusieron a bailar en la pista: todavía respiraba tranquilo. Cuando vi que se pegaron y se pusieron cara a cara empecé a desear que pase cualquier cosa con tal de evitarlo, pero todo paso tal cual era lo previsto. Fue una amarga noticia.

Empecé a maldecir ese momento y solo pensé en emborracharme para olvidar lo que acababa de ver. Apareció Gabriela y me quede con ella toda la fiesta tratando de imaginar que su rostro pertenecía al de Francesca. Fue inútil y nada me sirvió para borrar la escena que retrata la cruda verdad sobre un amor no correspondido.

Llegue triste a Lima con ese recuerdo dentro de mí y me propuse no volver a enamorarme en un buen tiempo. Curiosamente fue la misma promesa que me hice al inicio de esta historia cuando empezó el viaje. Pero espero que esta vez sea en serio y que esa enfermedad al que muchos le rinden tributo llamándolo amor no se aparezca en mí en un buen tiempo.

Ahora sí me divertiré, lo juro.

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Imagen gracias a Petite Poupée7

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Esta historia en una canción

miércoles 20 de enero de 2010

Pluma Invitada: El Beso Sangriento

Escrito por Malena Aries



La verdad, la sola idea de escribir algo me aberra. Si escribo es algo personal.

Las ambiciones estúpidas de la vida me han llegado ha artar, he renunciado a mi explotador trabajo. El hecho de estar en un call center de 2 de la madrugada a 10 del día es sumamente estresante, observar cuartos llenos de locutorios con gente con voces estridentes repitiendo el “alobuenasnochessoyJoseCarlosBuendiaconquientengoelgusto” es agotador. Qué decir del mal trato que me han de dar aquellos que se creen opresores en la actualidad, me quieren explotar, creen que mi fucking mano de obra valdrá menos que un higo con queso en Trujillo. Me dicen que si no repito el “protocolo” del empleado call center me descontaran del sueldo, que vale decir es una miseria. Así estuve 4 años, hasta hoy que decidí dejar la suerte de trabajo para dedicarme a hacer nada, sí a hacer nada, a morirme de hambre si es posible con tal de realizar mi sueño: hacer nada.

Y que diga Kant lo que quiera, que mis acciones se acercan a lo que quiero si es que no hago nada para obtenerlo; que a Sartre le den las Palmas Magisteriales por haber dicho que estamos condenados a ser libres; pero qué mejor que Heiddeger por decirnos los primeros pimpollos de ambigüedad y no sobre senos de algun transexual, sino sobre los bosquejos de vida auténtica. Y a la mierda lo que venga, y a la mierda que me boten del partido político al que pertenecí por tantos años, solo donando dinero, porque de política no sé ni un carajo, lo hice para figurar. Y créanme que ahora la situación de fama que añoraba cuando adolescente se me ha hecho trizas, me han bajado la moral como tanga de yegua en celo y qué decir de mi rostro. Está con marcas de acne y viruela que muestran un monstruo en potencia, si no fuera por las cremitas de la tía Peta no me atrevería ni lavar la ropa porque no soporto ver mi reflejo en la batea. Esa es una de las razones por las que no trabajo con trato directo con el usuario.

La tía Peta es una señora de ambiciadas carnes, de gran trasero y pequeño corazón. Madre de cinco hijos, divorciada cuatro veces y viuda de cinco esposos (porque el último compromiso fue una suerte de “relacion-abierta”) es la mujer más malvada del callejón donde vivo. Por los domingos prepara ceviche de pota que lo vende a 3 soles el potecito y eeso! 2.50 si tú traes tu taper. Que decir de sus ceviches, son deliciosos aunque más de una vez la SUNAT ha cerrado por el floro de evadir impuestos cuando todo el barrio sabe que es por la venta de cocaina.

Hoy que es mi primer día libre en cuatro años he decidido pedir 3 porciones de ceviche, 2 para mi y una para la invitada de hoy. Su nombre es Matilda, parece una gata persa de algún dueño adinerado del jet set de los años 30. Matilda vive a cinco cuadras de mi casa, la he conocido por medio de cartas, casualmente ella también está afiliada a una correspondencia en línea no virtual. Es decir nos enviamos en vez de mails, cartas; siento que es mas personal en cierto sentido.

La manija pequeña ha llegado al dos, parece que es hora que llegue, me siento encima del cojín del sillón, me arreglo el zapato, chequeo mi aliento y planeo prender la televisión y escuchar tangos gardelianos. El canal 567 es bueno, parece que han decidido solucionar la queja que comuniqué sobre la mala calidad de imagen.

El timbre acaba de sonar, es la primera vez que veré realmente a Matilda, podré darme cuenta de los hoyuelos de la cara y ella podrá sentirme a través de su saludo formal entre varones.

Cojo la manija de la puerta, la dirijo hacia la izquierda, se abre y diviso un seudohombre vestido de mujer y maquillado ostentosamente, como si estuviera de gala en mi casa como si el banquete fuera de ceviche. La primera reacción fue el cansancio que producía verla, sus ojos enormes y arreglados por el lápiz de cejas era espelúznate, sus labios rojos eran color sangre de mes y sus enormes pies talla 45 rebalsaban del zapato talla 37 al ojo humano. Se sienta en el cojín antes mío, cruza las piernas y diviso una suerte de vello púbico salir de su vientre; me rehuso a mirarla, no es tan agraciada como me la había imaginado (uno imagina lo que quiere ver), pero esperaré a ver qué tiene en el cerebro.

Después de charlas sobre belleza, fealdad, capitalismo, inutilidad, etc me he dado cuenta que su cerebro está más que bien, tenia la inteligencia de Einstein, de un cuasi genio influenciado por el movimiento homosexual de la época. Créanme que seria sensual verlo de Drag a lo Einstein en alguna discoteca de ambiente. Cuando abre esa bemba colorá explaya los mejores versos jamás escritos en sanscrito y las mejores ideas filosóficas jamás creadas.

Matilda se va y, a pesar que me quedo la gran duda de su sexualidad, me atrajo; a pesar de sus casi imperceptibles senos cuasi atrofiados que creen, ingenuamente, saldrán por inyectarse unas cuantas hormonas femeninas, me atrajo, y he decidido invitarla a comer, esta vez, en el mismo rincón de la SeñoraPeta, es decir en el mismo restaurant campestre como suele llamarlo. Aunque de campestre no tiene mas que la C “carajo qué campestre”.

Las visitas recurrentes de Matilda han hecho que empecemos a intercambiar fluidos (entiéndase cómo quiera), una que otra vez se me ha pasado la mano, pero es que más que su cuerpo recto y fornido y su dura voz de obrero de construcción civil, ella o él tiene algo que me escalofría el cuerpo. Le he susurrado al oído infinidad de veces que se coloque el anillo de mi madre, que viva conmigo y que seremos alimentados por la tia Peta; pero no acepta y no me acepta. Empiezo a creer que es por su horrible cara, pero la verdadera belleza está en lo feo, y espero que lo entienda. Créanme que he decidido salir a la calle por ella. Créanme que he empezado a dejar las cartas por pinturas.

Han pasado 3 semanas de la última vez que la vi, algo me dice que está saliendo con otro, ya no me llama ni me envía correspondencia no conozco su casa así que me es imposible llegar. Las marcas en mi cara han enrojecido y se hacen cada vez más profundas, parece un cráter marciano. Me empiezo a preocupar más y más; la señora Peta ha preguntado por MATILDA, yo no sé qué responderle, no quiero volver a ser el hazmerreír.

He decidido finalizar la relación, se ha burlado de mí, hoy vendrá a recoger sus cosas de cocina que dejó hace ya un mes. He dicho que le invitaré una pierna de pollo para comer. Parece que el pescado no era de su agrado. Tal vez le guste más otra sazón.

La manija pequeña ha llegado al dos, parece que es hora que llegue, me siento encima del cojín del sillón, me arreglo el zapato, chequeo mi aliento y planeo prender la televisión y escuchar tangos gardelianos. El canal 568 es bueno, parece que han decidido solucionar la queja que comunique sobre la mala calidad de imagen.

El timbre acaba de sonar, Matilda hace su último ingreso. Instintivamente la beso, ella me empuja y me prohíbe tocarla, mi libido está a mil, le arranco de una buena vez la faldita plastificada que tapa sus sucias nalgas, se deja ver la faja q se acomoda para hacer menos grande el bulto que posee entre las piernas. Me mira escandalizada, me éxito más, le tiro un par de puñetes en la nariz aguileña y queda inconciente. Camino lento y seguro a la cocina, cojo sus cosas de cocina, extraigo una espátula badilejo y un cuchillo que parece más bien un bisturí. Corto la faja que le sirve como caratula de feminidad, extraigo su sexo, lo tengo en mis manos, lo llevo de sur a norte pero esta flácido, frío, parece fuera del mundo. Estiro el miembro, Matilda permanece inmutable, y con el fino bisturí le extraigo el “pellejo”, sí, intentaba circuncidarla, pero se me pasó la mano y corte de casualidad a su ya aborrecido miembro. Matilda salta de un grito y hace perder mi precisión, suelta un chorro de sangre que se mezcla con el FreeTea de ayer y entre una mezcla de rojo y marrón empieza a llorar y gritar estrepitosamente. Imposible dejarla ir, ya era mia, su carne estaba en mí.

La espátula está otra vez en mis manos, Matilda está en un rincón de la pared, la espátula está justo debajo de su manzana de Adán, sus ojos están desorbitados pero aun puedo ver sus pupilas y el vello de su nariz. Penetro poco a poco la punta de la espátula en su garganta, ella sin fuerzas intenta darme manotazos, no lo logra, la espátula atraviesa su delgada y fino garganta y mi Matilda cae en mis brazos. La recuesto en la mesa ya cadáver y me dedico a rebanarle un pedazo de carne de la pierna; le había prometido una pierna de pollo, pero ya que ella tenia el afán de experimentar cosas nuevas, no me quedó otra que servirle su propia carne, que por cierto estaba exquisita, un poco dura pero exquisita. El sabor había penetrado hasta las venas y los cartílagos tenían esa textura tan melosa que provocaba embarrarlas con tamarindo y sobarte con ellos el tórax.

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Imagen gracias a jublin

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Esta historia en una canción.