miércoles, 9 de febrero de 2011

Pluma Invitada: Orgasmo de luna llena

Escrito por AAC
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(Advertencia la siguiente historia es una cursilería inmunda que estuvo guardada y espero cinco años en ser contada)

La vida es un carrusel de eventos y yo voy montada sobre la ironía.

Para hablar sobre el orgasmo de la luna llena debo remontarme a épocas más simples repletas de inocencia, descubrimiento y vestidos largos en las fiestas formales; Cuando (como todos) aun desconocía toda las jugarretas que te tiene preparada la vida.


Debo hablar entonces de la primera vez que me enamoré como una estúpida (entiéndase solo fueron dos veces hasta ahora, y la segunda retrata todo el drama de enamorarse del mejor amigo, cosa que ya superé y de lo cual no pienso hablar en al menos cinco años).

Todo comenzó con un rumor que se filtró por mis oídos en las aulas de clase, de alguien que era más una compañera que una amiga, éramos un colegio sólo de mujeres, afirmando con certeza de que ‘Cesar’ el chico educadito, alto, flaquito y con gafas  del colegio de varones ‘quería conmigo’ y se me iba a ‘mandar’.  Esto me dejó muy pensativa, había considerado a Cesar como una opción muy remota pero a partir de esa semillita que fue plantada en mi subconsciente mi realidad fue cambiando en una especie de transición gradual, es decir me temple como una imbécil.

Y yo la quería ahí, la necesitaba en este momento tan especial de mi adolescencia, tenia que apoyarme y compartir conmigo la experiencia, mi mejor amiga.

Ella hablaba con él desde un poco antes, su chamba era informarme y dar su punto de vista sobre otra perspectiva de cómo marchaban las cosas.

-          -Kathy, pero ¿a ti Cesar te gusta?
-          - No para nada, él es solo mi amiguito   

Debía preguntar para tranquilizarme, ahora solo podía saborear la situación, todo iba a mi favor, era esperar que se conecte y que él me salude para que mis labios esbozaran una estúpida sonrisa, era leer una y otra vez sus mensajes de texto, imaginar momentos juntos, escuchar Happy Together de The Turtles y pensar en nosotros, era sentir una presión en el pecho, un calor instantáneo al pensar en él, una ansiedad al no tenerle cerca.

Y es que todo lo que dice Cesar es tan maduro, tan pensado, es un chico tan inteligente, respetuoso, tan perfecto que sólo me provocan deseos de envejecer a su lado, de ser la madre de sus hijos, de compartir con él esa noche tan especial; cuando comienzas a pensar eso puedes darte cuenta de que estas jodido(a) en mi caso, jodidísima.

Ya muchas personas lo sabían, era solo cuestión de tiempo, a mí me encantaba, me encantaba que me ‘molesten’ con Cesar, yo estaba muy decidida incluso iba a adelantarlo todo, iba a pedirle que fuera mi pareja de promoción. Tomaría el valor una de esas tardes en el club cuando salíamos de las clases de tango donde cuando bailábamos juntos todo lo demás dejaba de existir para mí, luego jugábamos y tonteábamos con su mejor amigo y la chica que el había escogido para ensayar.

Ese verano se fue para Estados Unidos, lo extrañé, le escribí, trataba de sacarle una sonrisa con mis conversaciones ocultas, su llamada desde allá por mi cumpleaños me aceleró el ritmo cardiaco, al volver  me trajo un hermoso presente se trataba de una caja de chocolates con forma de corazón, hubo promesas de postales con el puente de San Francisco pero esas nunca las vi; después me enteré que le había traído exactamente lo mismo a Kathy.

Resulta que a Kathy le pasaba algo similar pero con la misma persona (estaba templada), supongo que uno(a) no puede evitar que sucedan este tipo de cosas, no la confronte ni nada, era como algo de lo que ambas teníamos un conocimiento tácito, nunca llegamos a hablar a fondo del asunto, los siguientes días pasaron a ser decisivos y de incertidumbre.

Llego la esperada fiesta de quince años de esa semana, como de costumbre las chicas nos arreglamos en ese extenuante proceso antes de una fiesta, nada puede fallar, simplemente tienes que verte mejor que nunca. Por falta de anticipación me conformé con llevar un vestido que ya había usado antes, al final esas situaciones superficiales nunca me han significado de gran importancia, el papá de Kathy paso a recogernos en su mini van (a mí y a Alejandra, las tres éramos las amigas inseparables) ni bien subí, noté el vestido nuevo de Kathy, era muy bonito y llamativo hizo que me reservara un poco y disminuya mi confianza, su peinado y maquillaje obviamente eran el producto de una visita a una peluquería exclusiva, mientras algunas chicas simplemente nos arreglábamos en casa.

No tuve un buen presentimiento de esa noche.

En un momento noté que Cesar y Kathy desaparecieron, un amigo me comentó al oído para que Cesar no esté bailando su canción favorita es porque debe estar bien entretenido, hice como que no lo escuche, no entiendo con que objeto me dijo eso.

A partir de ahí no recuerdo con exactitud qué sucedió esa noche, quizá mi mente le dio un efecto difuminado para olvidarse, lo más probable es que hayan vuelto tomados de la mano y todo el grupo haya celebrado la noticia incluyéndome a mi, mi mente se estancó y solo reaccioné cuando fue el momento de irnos y subir a la mini van.

El trayecto a casa fue uno de los mas largos de mi vida, supongo que Kathy nos estaba contando emocionada cómo fue, pero yo no estaba ahí, miraba por la ventana e imaginaba a las luces de los postes dibujando formas vagas y abstractas en el oscuro firmamento, quería teletransportarme y fundirme en esas luces, quería ser un poste, quería ser el húmedo pavimento, cualquier cosa con tal de irme de ahí.

-          ¿Estas bien?

Algo así fue lo que me murmuró Alejandra mientras me puso una mano en el hombro, creo que fue tranquila mujer o alguna otra palabra de aliento mal atinada que no supe responder. Mis ojos vidriosos y mi mirada gacha me delataron sobremanera.

Llegué a mi casa y lo primero que hice fue arrojarme sobre mi cama ¿lloré? Sí, pero hasta hoy no había querido reconocerlo y asimismo no se lo conté a nadie; lloré, lloré y lloré hasta cuando te da suelo de tanto llorar y te duermes.

Al día siguiente escribí orgasmo de la luna llena mientras escuchaba una y otra vez la canción La Moulin de Yann Tiersen.

Nunca más volví a ir a un quinceañero.

El orgasmo de la luna llena
La luna destella melodías
Que consuelan y mesen mi alma suavemente
El firmamento estrellado
Me devela mis propias sensaciones
Es la cima de esta insípida angustia
La que me conduce a una tranquilidad inexplicable
Alguien comprende lo que siento
Y toca el piano para mí
Cada nota se eleva por los aires
Se deja llevar por el viento
Para terminar fundiéndose en la luna
Esa fusión inunda mi ser de una profunda calma
Es el orgasmo de la luna llena
Recuerdos de charlas que nunca existieron
Imágenes furtivas navegando por mi mente
Un momento juntos… un baile lento
Al son de las teclas que acompasan el espacio
La melodía va muriendo y las notas caen despacio
Y vuelve esa angustia, el miedo de soltar tus manos
Y te vas alejando lentamente… el adiós
De nuevo ese sórdido vacio me aprisiona
Y me siento terriblemente culpable
Porque te construí de fragmentos
Y como todo lo irreal tuve que dejarte ir
La luna me observa incisiva y penetrante
Nunca probé el sabor de tus labios
Y espero nunca hacerlo
Porque arrancaría el sentido a ese recuerdo inventado
Es el peso de no tenerte, es la paz de que seas libre
No sé cuál sea tu recuerdo respecto a mi…
O si me tienes de tu corazón a un lado
Yo siempre te tendré en fragmentos

Parte real parte inventados.

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Imagen por marietta cuxufleta
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domingo, 6 de febrero de 2011

Pluma Invitada: Con la misma moneda

Escrito por Miguel Morales
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A dos días de Navidad, el futuro de Junior pareció cambiar para siempre. No esperaba que aquel día Vanessa lo llamara.

-¿Te gustaría acompañarme a mi fiesta de promo?
-Sí, claro, pero cómo así, qué fue con Matías, pensé que ibas con él –balbuceó.
-Nada, de ahí te cuento, ¿entonces vas? –replicó ella.
-Sí, de todas.



Esa noche, Junior se quedó pensando en su cama: “Una de dos: o terminó con el payaso ese o se han peleado horrible”. No importaba, ya después se enteraría. Estaba contento porque al fin, luego de casi un año, aquella puerta, que muchas veces Vanessa le cerró en la cara con pretextos para no verlo, se abría sin que él la haya empujado. Se le ocurrió la idea de que podía estar siendo utilizado. “No creo”, rió para sí mismo y cerró los ojos. Se sintió ganador.

“¿Por qué eres así? Yo realmente quiero que seas mi pareja, pero tú no. Como siempre, antepones a tus amigos y no es justo que yo te lleve a mi fiesta y tú no hagas lo mismo. Pero si eso es lo que quieres, adelante”, rezaba el correo que Matías leyó el 21 de diciembre, a cinco días de la fiesta de Vanessa y a ocho de la suya. “Ya te expliqué que había quedado con Claudia hace mucho y tú lo sabías. Entiendo que no quieras que sea tu pareja, adelante entonces, ya hablaremos”, fue su respuesta.

Un año atrás, Matías le propuso a Claudia, después de besarla, que fuera su pareja de promo.

-Pero si aún falta mucho –respondió ella.
-Ya sé, pero estoy seguro que otros querrán ir contigo y no quiero que me atrasen. ¿Qué dices, vamos? –insistió él.
-Bueno, vamos entonces.

Si Claudia accedió tan fácil fue solo por una razón: ella comenzaba a sentir algo por él. Y es que era el cuarto sábado consecutivo que Matías iba a su casa a conversar, aunque en realidad ambos sabían para qué estaban ahí uno frente al otro, pasándola mejor que en cualquier reu o quino: siempre terminaban besándose.

Aquel lugar continuó siendo el refugio de ambos por unos meses más. Estaban de vacaciones y solo se veían los fines de semana: daba igual, en el colegio casi ni hablaban, solo cuando, en los últimos meses, él le preguntaba “oye, ¿este sábado también?”, a lo que ella contestaba con un sí casi automático. Claudia disfrutaba cada vez más de los encuentros y la espera del clásico ‘¿quieres estar conmigo?’ se hacía más y más angustiosa.

-Lo siento, hay una chica que me interesa mucho y no es justo para ti que sigamos con esto –le dijo él en una de sus tantas visitas.
La desilusión la invadió por completo. Tragó saliva y recordó que nunca le había confesado lo que realmente sentía. Aparentó fortaleza.

-Qué pendejo, pero ya, no hay problema, aquí no pasó nada entonces. Solo una cosa, ¿quién es la chica? –masculló.
-No es del colegio. Se llama Vanessa.

. . .

Orquídea, vestido, corbata, limosina y el huevón de Matías. Esos fueron los temas que rondaron por la cabeza de Junior desde la llamada de Vanessa. Ni siquiera la Navidad y el ambiente familiar pudieron distraerlo de su objetivo: hacer que ella pase una de las mejores noches de su vida. El 26, muy temprano, lo llamó para ultimar detalles y comprar lo que haga falta. Caminaron toda la mañana por Miraflores y después almorzaron. El gasto fue terrible: 200 soles en menos de 6 horas, pero qué más da. Qué es el dinero sino un vehículo hacia la verdadera felicidad.

A las cuatro él la dejó en su casa. Después de un esfuerzo sobrehumano, consiguió -o al menos eso creyó- que ella deje de pensar por unas horas en ese idiota.

-No te olvides, mañana a las 8 por favor –le dijo ella al despedirse.
-No te preocupes, llegaré puntual –respondió él.
-Sería más práctico si dejas la orquídea aquí de una vez, así mañana no tienes que estar cargándola –le propuso ella, al tiempo que Junior la miró incrédulo.
-Bueno, sí, está bien –titubeó pero después se repuso-. Gracias por elegirme como tu pareja, mañana la pasaremos muy bien. Se acercó y la besó en la mejilla.

Matías, quien no tenía ni idea de los nuevos planes de su enamorada, pasaba esa noche como cualquier otra. A eso de las nueve su celular timbró. Miró quien lo llamaba y dejó escapar un ‘puta madre’.

-Hola amor, ¿cómo estás? No esperaba que llamaras…
-Sí, en realidad yo tampoco pensé hacerlo. Estuve meditando un poco y sabes, mi fiesta de promo es algo realmente especial, y no me sentiría completamente feliz si ese día no estoy con quien realmente amo. ¿Aún quieres acompañarme? –lo sorprendió ella.
-Wow, gracias. Y claro, cómo no, me encantaría. Pero es mañana y no he preparado nada, no pensé que me dirías esto –replicó.
-No te preocupes, tengo una orquídea bonita acá. Me basta con ese terno a rayas que tanto me gusta –respondió ella.
Su voz era casi un susurro, producto de las lágrimas que empezaban a brotar de sus ojos. En ese momento no pensaba en nadie más que en Matías y en cuánto lo amaba, pero también en que, Dios mediante, esto sirva para que él pueda recapacitar de su decisión de ir con Claudia, demostrándole que lo único que importaba era su felicidad como pareja, tal cual lo demostraba ella.

. . .

“Perdóname. Sé que te portaste muy lindo conmigo y por eso lamento mucho hacer esto. Al final voy a la fiesta con Matías. Entiendo que estés molesto conmigo y de verdad espero poder reponer este incidente de alguna manera”. Este fue el mensaje que recibió Junior esa misma noche. Preso de la ira, arrojó a la basura la corbata que había comprado para la ocasión y sintió que odiaba al mundo, a Vanessa y, por encima de todo, al hijo de puta de Matías. Diez minutos después, sollozando, pensando en lo imbécil que había sido al dejarse ilusionar y lo pendejas que son algunas huevonas despechadas, juró nunca más portarse de tan buena manera. “¿Para qué, para que te caguen así? Que se vayan a la mierda”, se reprimió a sí mismo.

. . .

Vanessa pasó la noche de su vida. Tal y como lo había soñado, bailó con Matías toda la madrugada y brindaron por su amor. Durante toda la velada, se mantuvo a la espera de alguna señal, por más pequeña que fuese, de que tres días más tarde compartirían la misma felicidad.
-Sé que la pasamos excelente y me divertí mucho. Te amo pero entiéndeme, lo mío es una promesa de hace más de un año, lo tuyo fue solo un impulso porque estabas molesta –le dijo él al día siguiente mientras hablaban por teléfono.

Ella se limitó a escuchar aquellas frívolas palabras. No podía creer que, después de todo lo hecho, él sea tan insensible. No le respondió nada, colgó el auricular y se echó a llorar. Pensó en lo estúpida que había sido al esperar algo diferente, en lo mierda que son los hombres y juró nunca más amar tan fácil y rápidamente como lo hizo con Matías. “¿Para qué, para que te caguen así? Que se vayan a la mierda”, se reprimió a sí misma.

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Fotografía por dutchb0y
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jueves, 3 de febrero de 2011

Pluma Invitada: No puedo enamorarme de ti


Escrito por Dinky Don
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Tocando su armónica se quedaba despierto casi todos los días hasta las tres de la madrugada y llegaba tarde a trabajar casi siempre, pero a él ya no le importaba, estaba como ido. Sus amigos no sabíamos qué tenía, algunos pensamos que era por la chica que había conocido en sus clases de francés, otros pensaban que era porque estaba con muchos problemas con su novia, pero cada vez que queríamos preguntarle, él siempre decía que eran cosas de nosotros, que él estaba bien.

Todo este rollo que rondaba por la cabeza de Luis nos preocupaba a mí y en especial a Raúl que es su mejor amigo, porque era muy raro que ya no aceptara ir a tomarnos unos pisco sours al Huaringas o tomar unas chelas en Sargento los viernes después de la chamba. Es así que el viernes pasado decidimos ir a sacarlo de su departamento en San Isidro sea como sea. No le dijimos que íbamos a ir, solamente nos aparecimos de improviso con dos botellas de Viejo Tonel, un kilo de limón y huevos, jarabe de goma y amargo de angostura; esto era para preparar nuestro clásico aperitivo, pisco sour. Para después de los pisco sours, llevamos un Twelve Pack de cerveza y si faltaba trago íbamos a llamar al delivery.


Al llegar a la puerta del edificio, el portero que nos conocía nos abrió y saludó amablemente como siempre, le preguntamos si estaba Luis y respondió que sí. Al subir por el ascensor le decía a Raúl que Luis no era de ocultarnos las cosas y él sabía que nos estaba ocultando algo y no hacía nada al respecto, parecía que quería morir solo sin contarnos lo que le pasaba. Terminado este comentario, se abrió la puerta en el quinto piso y nos dirigíamos hacia el 502, tocamos el timbre y salió Luis con su pijama y un cigarro en la boca, nos hizo pasar y sentarnos en la sala. Fue ahí donde nos dijo: “Tenían razón, estoy cagado por la de mi salón de francés”. Personalmente me quería reír, porque era algo que Raúl y yo habíamos conversado hace una semana, ya que cuando Luis comenta de una chica, es porque algo ha pasado o puede pasar. Y dicho y hecho con esta chica.

Raúl le dijo que esperará un poco, que no pensará eso, que fácil son confusiones de él por los problemas que tiene con Silvia, que solo era eso y que fácil ella llenó un vacío desatendido. Acto seguido yo les dije: “… ya hombres, vamos a preparar esos pisco sours que tanto nos encanta y vas a ver que tres cabezas van a pensar mejor que una. Antes hemos pasado por esto y sabemos cómo vamos a salir de esta situación o bueno haremos lo posible por ayudarte, no te preocupes Lucho…”. Con estas palabras creo que calmé un poco a Lucho, pero igual lo veía medio cojudo, no hay otra palabra para describir su cara. Mientras me ponía a preparar la primera ronda de pisco sours pensaba que podía haberle pasado a Luis para que llegue a esta situación. En esta primera ronda, le dijimos a Lucho que nos contara todo de nuevo, con más detalles para ver en qué momento él se pudo fijar en ella, en qué momento pensó que podría estar tan cagado por ella.

“… Hace un mes con la gente del salón dijimos para salir un viernes después de clases, ir a tomar unos tragos en Sargento o sino ir al Dragón y bueno la verdad que yo no estaba con muchas ganas de ir porque quería arreglar las cosas con Silvia que andaban un poco enfriadas por esas fechas, pero la verdad que no iba a ser nada malo distraerme un poco con otra gente. Para todo esto en el salón del francés somos 10 personas, 4 chicos, Pepe, Juancho, Fito y yo y 6 mujeres, Antonella, Lucia, Mariana, Jacqui, Teresa y Patty. Con las chicas pues solamente conversaba con Antonella y Mariana, con el resto de chicas solamente era un hola y chau y bueno con los chicos si nos juntábamos en el receso para conversar, así que todo bien por ese lado. Pero bueno voy al grano, el día que quedamos para salir solamente fuimos los cuatro chicos y cuatro chicas, Lucia, Antonella, Patty y Teresa, las dos restantes se disculparon a último momento que no podían ir. En el Dragón yo estuve conversando como siempre con Antonella ya que con ella era la que me llevaba mejor de las chicas, pedimos cerveza, dos rondas fueron pagadas por Fito ya que lo veía muy interesado en Patty y luego cada uno de los chicos hizo lo mismo invitando las cervezas a todos. Para esto yo intercambie un par de palabras con Lucía, mientras Antonella se iba al baño, conversamos de qué hacíamos, en donde trabajábamos y todo el formalismo. A las dos de la mañana, Antonella se fue con Teresa y dos chicos también se fueron media hora después. Así que nos quedamos Fito, Patty, Lucia y yo. Mientras conversaba con Lucia ella me comenzó a preguntar sobre diferentes cosas, como qué me gustaba hacer, por donde salía y que si tenía novia, yo le pregunté lo mismo y pues al final de las respuestas pues me entere que tenia enamorado hace ya 4 años, igual que yo, tenía un restaurant en San Isidro y que le gustaba la música tipo Sabina, 80’s en inglés y una que otra música peruana como Leuzemia. Esto último me sorprendió porque la verdad Lucia no tenía la pinta de ser de las chicas que le gustara Leuzemia o ni siquiera algo de punk rock, pero bueno las apariencias engañan y hablando de apariencias les cuento como es Lucia, es delgada, más o menos de metro 63, casi de mi tamaño, ojos color miel, cabello castaño oscuro y una carita de ángel que no pasaba desapercibida por nada, pero hasta ese momento no me había percatado de su cara…”

Oe huevón, interrumpí yo… pero ya, esta bonita la descripción pero de cuerpo ¿qué tal está? ¿Tiene su buen culo o tetas? Habla pues, no me vengas que no le has visto nada de eso porque sería un pecado y viniendo de ti pues no me la creo… Raúl soltó una risa y me dijo “me has leído la mente, Chato jajaja”. Acto seguido le indiqué que siguiera contando.

“…Bueno chicos, la verdad que no le he visto nada de eso hasta ahora y creo que no podría vérselo y contárselos. Saben cómo soy cuando alguien me gusta o creo que me gusta, lo último que pienso es en sexo…” Lo dicho por Lucho pues es verdad, cuando alguien le gusta le pasa esto, no sé si sea yo el enfermo o él es el cojudo, pero al final le dije que siguiera su historia de amor. “… Bueno de ahí seguimos conversando de varias cosas, como nuestras películas preferidas, seguimos intercambiando canciones que nos gustaban y en eso ella me dijo una canción que nunca había escuchado, de una actriz. Le dije que no me la sabía y en eso, en medio de toda la bulla del Dragón me comenzó a cantar. La verdad que lo poco que escuche me pareció súper lindo y que ella tenía una súper voz. En eso le dije que para la próxima salida de grupo teníamos que ir a un karaoke y yo también demostraría mis dotes de cantante de Rock Band. Ella se rió y dijo que normal, que la próxima seria un karaoke con la gente. Para esto ya eran las tres y media. Había tomado algo de 12 botellas de cerveza y dos pisco sours, así que ya era hora de partir, pero en eso me entro el no sé qué y le pedí su número de teléfono, ella me lo dio y le dije que ya me iba, ella fue y hablo con Patty y decidimos irnos los cuatro. Las chicas se fueron juntas y con Fito nos fuimos a comer un sanguchón donde “Alejandro’s”, luego nos despedimos y me fui a mi casa. Ahí en mi casa estuve como a las cuatro y media y no sé porque decidí entrar al Facebook para ver qué novedades había con la gente y cuando entré, vi que Lucia me había enviado una invitación de amistad, al toque la acepté y grata fue mi sorpresa que ella estaba conectada, por un momento dudé en hablarle, pero decidí hacerlo y creo que con los tragos que tenia encima igual lo iba a hacer. Y yo creo que ahí comenzó todo, en el Facebook, porque hablamos media hora sobre las cosas que habíamos conversado y la verdad que yo siempre me siento mucho más cómodo hablar con alguien que recién conozco por internet ya que a veces siento que no puedo entablar una conversación, y bueno al final terminamos de chatear como a las seis…”.

Hermano, le dije a Lucho, qué raro ah, una flaca que tiene enamorado te hable hasta esa hora, no sé pero bueno hay cada loca en Lima, a lo que Raúl continuo, si pues chato, la verdad que si eso ha pasado nomas, pues normal pues no le veo tanto problema como para que estés así tan ahuevado. A lo que Lucho respondió, tráete la segunda y tercera ronda de pisco sour, que todavía falta más. A lo que en coro respondimos Raúl y yo: No jodas, ganador, jajajajaja. Nada de eso chicos, dijo Lucho, no ha pasado nada de nada con ella.

Raúl fue el que hizo la segunda y tercera ronda de piscos y la verdad que estaba mucho más fuerte del yo había preparado y creo que quería que Lucho soltará las cosas más rápido con un trago más fuerte y la verdad que al final fue así.

“… Ya bueno chicos, sigo con la historia. Después en clases todo bien según yo, pero la verdad era que iban pasando los días y poco a poco estaba mirando a Lucia sin querer, me fijaba en ella, pensaba en lo que habíamos conversado esa vez del Dragón y por Facebook y de lo que conversábamos todas las noches y la verdad que me sentía muy a gusto conversando con ella, por un momento olvidaba los problemas que tenia con Silvia y me hacía sentirme cómodo, como que tenía que expandir mi visión y sentirme más relajado por todo lo que me pasaba. Y la verdad que así fueron pasando los días y las semanas y los mensajes de texto eran más seguidos, las conversas nocturnas se hacían más prolongadas y la confianza se había hecho más fuerte, pero era una confianza tecnológica, ya que en persona conversábamos poco, creo que tantas fueron las cosas que nos habíamos contado por MSN que en persona teníamos muy poco por conversar y claro era más cómodo hablar por esa vía. Pero bueno saben que a las tres semanas de la primera salida al Dragón me armé de valor y le dije para ir a un karaoke, ella aceptó, y nos fuimos al karaoke de la mamá Liz en Caminos del Inca y ahí estuvimos cantando canciones en inglés, algunas de Calamaro, Páez y Sabina. Entre las canciones que canto ella hubo una que la canto con mayor ímpetu y con mayor emoción, esa canción fue “No puedo enamorarme de ti”, la verdad que no me di cuenta de la letra mucho porque quedé idiotizado como cantaba, ya que en verdad tiene una voz recontra melodiosa y dulce. Y bueno esa noche fue medio rara, porque me dijo que la recoja de la casa de su mamá en Miraflores a las nueve de la noche, y ahí estuve puntual, la llamé y ella salió, la verdad chicos me impactó como viste, o fácil era porque estoy ahuevado por ella, pero me pareció la chica más guapa del mundo, tenia puestos un jean medio desteñido, con sandalias y una blusa a cuadros morada, tenia puesto maquillaje pero no era muy fuerte, parecía natural, el cabello lo tenía recogido. Subió a mi carro y estuvimos conversando, un poco cortante porque creo que para los dos era raro salir solos, ya que los dos teníamos pareja, pero en verdad nos llevábamos tan bien que cuando ella puso la radio pues fluyeron los temas de conversación, tipo que mi camisa estaba con un pequeño hueco de cigarro y que tenía mucho gel en el cabello, a lo que yo respondí que era una fijona total, al terminar mi comentario los dos terminamos con una súper carcajada y una mirada cómplice...”

“… Al llegar al karaoke pues como les dije cantamos varias de Calamaro, Páez y Sabina y una que otra de los 80’s en ingles, conversamos harto, de nuestras relaciones, como iban, de cómo a ella la enamoraron y yo enamoré a mi novia, y congeniamos en que cada chica cae por que quiere y no por lo que hace el hombre. De ahí conversamos sobre la gente del salón y la verdad que comenzamos a rajar harto, nadie se salvo, ni yo ni ella, luego hablamos de lo que esperaba en los próximos años, los planes a futuro y la verdad que no andamos muy lejos cada uno de lo que quiere y eso como que me hizo sentirme bien con respecto a lo que ella buscaba. Para esto ya eran las dos de la madrugada y le dije para irnos, le pregunté si la llevaba donde su mamá y me dijo que sí, que se está quedando ahí porque está con unos problemas con su novio. Al llegar a la casa de su mamá nos quedamos conversando un rato sobre lo que habíamos cantado y me dijo que a ella le gusto que yo cantará “Contigo” de Sabina que era una canción que dice mucho de cómo se debe de entregar uno a una relación, al terminar de conversar pues me dijo que ya se iba y se despidió, pero fue ahí que le robé un beso, me miró y ella me dio otro. Hace tiempo que no sentía un beso con dulzura, con cariño sincero y algo dolido, en pocas palabras me encantó. Al terminar el segundo beso me dijo que estaba mal todo esto y me dijo: No puedo enamorarme de ti…”

Raúl le dijo: Puta madre no seas pendejo ¿se quedo ahí?, a lo que Lucho sólo afirmó con la cabeza, para todo esto ya nos habíamos terminado el pisco y estábamos por la segunda chela. Raúl seguía sin entender que era lo que quería ella, y Lucho solo dijo, pues no sé man, no creo que quiera un revolcón nomás, porque esto no fue todo. No jodas, dije yo, no me digas que hay más, creo que esto fue hace 2 semanas, ¿no? Lucho me dijo que sí y que habían conversado de esto y que quedaría allí nada más. Lucho, le dije yo, que mierda tienes, ósea ya fue pues, ¿porque sigues así? Y Lucho me dijo, es que te tengo que contar lo que pasó hoy.

“… Ayer terminé con Silvia y hoy he actualizado mi status en el Facebook. La llamé y le conté eso, a lo que ella me dijo que había arreglado con su novio y que le había pedido matrimonio después de todo, ella todavía sentía algo por él y solo atinó a cantarme la canción de Sabina, No puedo enamorarme de ti. La verdad que quede en shock y tengo que recuperarme, porque con Silvia no regreso, es algo que lo tengo bien claro, no es la ideal para mí, creo que nadie lo será…”
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.Imagen por Corina / In my dreams

lunes, 31 de enero de 2011

Pluma Invitada: Me dijiste

Escrito por Black Rose
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Me dijiste “Mira a la luz”, un día de invierno en el que con dificultad lograba estornudar. Estábamos en la puerta del aula de Informática. Traías un polo anaranjado, se veía esplendido junto a sus ojos oscuros y tus cabellos lacios. Tus labios se movían lentamente saludándome por primera vez.


Pasaron los meses, meses de insomnio para mí, pensando en tu ojos negros, en tu paso ligero todas las mañanas por el quiosco de la facultad. Soñaba con verte pasar, con tu barba larga y tu amplia sonrisa. Nos conocimos más, de manera virtual. Sudaba frío al ver en el chat que te habías conectado, era verano. Cómo sería mejor saludar, me invitarías a salir, qué me iba a poner…

Pronto nos miramos en el aula de clases. Mi voz se hacía notar, quería que la escuches, que mis ojos te digan lo que mi boca aún no te podía decir. Escapaba de ti, pero siempre me atrapabas con un mensaje de texto a la distancia, esos que solo me decían lo bien que me veía aunque no haya tenido tiempo para el maquillaje. Esos que siempre me dijeron que valía oro, que me querías, que no interesaba si en el examen era verdadero o falso, o si Santo Tomás de Aquino dijo esto o aquello.

No sé si me veía más hermosa o tus ojos me dibujaban así. Eras el chico de mis sueños, ni un actor de cine era mejor que tú, nada se comparaba a sus manos grandes, tu voz ronca. Me gustaba jugar con tus cabellos y ver cómo te desvanecías. Un día de aquellos, en los que no podía agarrar un gran vaso de cerveza para llevarlo a la mesa te pedí ayuda, claro que me lo cobraste con un beso y así me llevaste a recorrer nuevos cielos, sin alas, sin aviones, sin sombras de viejos amores. Éramos tú y yo, rodeados de millones de personas con rostros comunes. Volví a los quince esa noche tomada de tu mano, hoy éramos más que solo amigos.

Me contagié de la inocencia de aquel beso, tan pulcro, tan suave. Era como la primera vez que a escondidas, debajo de una escalera y con traje de noche, besaba a mi primer amor. Moví cuatro veces la cabeza, les contaba a mis amigas. Sí, cuatro veces. Luego, su rostro y el mío quedaron impactados como los pegalocos de la infancia, frente a frente, sonriéndonos.

Así transcurrieron los días y las noches, las horas y los días. Éramos solo tú, yo y los poemas mañaneros al celular. Éramos tú, yo y nuestras manos cogidas a escondidas por debajo de la mesa en los almuerzos familias de los domingos, donde nuestros padres contemplaban nuestra íntima amistad.

Te miraba de lejos y no me resistía a abrazarte y así, de la nada, como jugando, decirte ‘Te amo’. Era como que tu cuerpo y el mío encajaban como un rompecabezas perfecto, como los de los domingos familiares en tu casa.

Todo iba de maravillas, hasta que un día en una de nuestras jornadas de estudio olvidaste tu celular en mi casa. Hice mal, lo sé, pero revisé tus mensajes de texto. No me engañabas, aparentemente. En eso, más mensajes, palabras de amor, deseos sexuales plasmados en un mensaje de textos, ¿qué es esto? El celular identificaba el número con el nombre de un varón. ¿Me estás engañando con un hombre? Te pregunté. –No, él me busca a mí. –Y tú, ¿por qué le contestas? – Por joda. -¿Crees que te creo? Y bajamos la cabeza.

No dormí durante días, prendida a la computadora, revisando cada movimiento tuyo, cada detalle de tu doble vida, cada gesto, cada comentario, analizando tu ser. Quisiera seguir sintiendo tu olor en cada una de mis cosas, quisiera encontrar firmas tuyas en mis ‘Converse’, siempre sucias de tanto andar contigo. Daría lo que sea por seguir sintiendo tu aliento por mi cabello y reír horas, como en los viejos tiempos en los que cantábamos por la calle tomados de la mano.

Hoy, a casi un año de todo, sigo pensando en ti, renunciando a la posibilidad de estar con alguien más. Hoy jugaremos a no vernos más, a no hablarnos más, a imaginar lo inimaginable, que tú ya no existes, que tú no eres más que un ser que vivió en mi mente, sacados de los párrafos de mis libros de ficción.

Vivo atrapada en las dudas, no sé si me quisiste, no sé quién eres, no sé qué pasó. Solo sé que no hubiera soportado compartirte, con un hombre, con una mujer, con nadie. Una idea un poco cerrada para aquellos con más versatilidad en los temas de libertad sexual.

Me enteré que el día en que cumplí años, no lo recordabas y mis amigos tuvieron que recordártelo para encantarme el día. Me llamaste con indiferencia alzando el brazo izquierdo, mientras con el otro manipulabas tu asqueroso celular. Me acerqué y me dijiste: “Que sean muchísimos más”. Por dentro mi corazón te respondía que sí, que sí serán muchísimos más días sin ti, mientras la duda me ataque el pecho como parásito intestinal.

Hoy te vuelvo a ver pasar todos los días, con los ojos negros de siempre y los cabellos alborotados. Sin despedir el brillo que me regresó a los quince años. Ya no sé quién eres. “¿Qué nos pasó?” Me preguntaste la última vez que nos vimos en la placita de las tardes de verano. “No lo sé, a mí nada”, te dije, mientras tú acariciabas mi rostro y no hacía más que ver a un completo desconocido.


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jueves, 27 de enero de 2011

Las Plumas suben al ring




Con guante blanco. Llevados por la idea que sitúa a cualquier blog como propiedad del lector más que del administrador, armamos la temporada de Plumas Invitadas 2011, única oportunidad del año para que tú, fiel seguidor o comentarista infiel, envíes tu historia y participes por el trofeo Choteadas Awards II.

Es la segunda vez en dos años de vida que nos arriesgamos por esta modalidad de participación. Ciertamente no la inventamos aquí, la participación es una consecuencia irreversible de las nuevas tecnologías aunada a la jodida sobrepoblación mundial. Si la primera vez quienes participaron fueron amigos de los “administradores”, esta vez el juego se diversificó y contaremos con Plumas desconocidas personalmente, pero no por eso menos amigas.

Hemos separado un mes para que los comentaristas, seguidores o lectores a secas posteen las historias que les quitaban el sueño. Además, queremos liberarlos y relevar nuestras voces siempre choteadas por otras de prosa multisabor, escenarios divergentes, nuevos tormentos y distintas culpas.

La convocatoria fue lanzada a mediados del año pasado. Quisimos ordenar el calendario con justicia, pusimos un deadline que se vio muchas veces alterado, pero ahora sí estamos en capacidad de anunciar que este lunes 31 de enero publicamos la primera Pluma de diez que se inscribieron.

La suerte ordenó las posiciones. Nosotros, para garantizar la transparencia del proceso, decidimos grabar en vivo, y sin tanto firulete en la edición, el momento del sorteo. También aprovechamos para anunciar que ¡ya salieron los polos del blog!


Es un avance, el año pasado fueron siete ahora son diez. Si multiplicamos un post por cada tres días resultan treinta días clavados que devoran todo el mes de febrero para el evento cuyas fechas y candidaturas se reparten así

1-    Black Rose  [31-01-2011]
2-    Javier M.  [03-02-2011]
3-    Miguel M.  [06-02-2011]
4-    AAC  [09-02-2011]
5-    Porroberto  [12-02-2011]
6-    Paulín lín lín  [15-02-2011]
7-    Ana  [18-02-2011]
8-    Fauno  [21-02-2011]
9-    Melón  [24-02-2011]
10- Raul C.  [27-02-2011]
(Advertencia: esta NO es nuestra lista al Congreso)

Jugadas las diez fechas, las Plumas abandonarán el ring a esperar no los puños del oponente, sino los aplausos del Respetable. Estos se manifestarán en las urnas digitales por la libre determinación de los “clicks”, bajo un conteo realizado con la tecnología de Blogger y por un lapso de tres semanas luego de terminada la temporada de Plumas Invitadas.

Evitaremos la vara blogueril, es decir, aquellos votos ganados porque pasaste el link a todos tus contactos, con un sistema de conteo que ideamos aquí. A diferencia de la edición anterior, ahora serán tomados en cuenta la cantidad de comentarios.

La cantidad de Votos de las Urnas Digitales (VUD) valdrán 30% Esto será sumado al 70% de la cantidad de Comentarios Únicos que logre una pluma (CU). Así, le damos más prioridad al comentario bien ganado que a la cifra mal jugada.

Léase  [ 30%VUD + 70%CU = TOTAL ]

Mientras ello escriben nosotros vacacionaremos en destinos separados. Teni se buscará en el norte, debajo de las piedras de una playa relumbrante, pues dice que él mismo se ha perdido. Pato, por su parte, se quedará enclaustrado por voluntad propia en una base donde alquila su prosa a la causa del fin del mundo y a las catástrofes venideras.

Ahora sí, con su pequeña ayuda, apoyo y anuencia, declaramos inauguradas las Olimpiadas plumíferas para el pueblo bloguero y sediento ¡Que corra la tinta por la pantalla de papel! Quien se anime a escribir, este blog no es una puerta cerrada, sino una página abierta.

Atte.
Agremiación de Choteados del Perú

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Fotografía por Alfredo11