viernes, 17 de febrero de 2012

Pluma Invitada: Contigo y sin ti

Imagen por phatpuppycreations

Escribe Viviana Dallas

Ya está decidido. He pensado en decirte todo desde hace dos días. El fin de semana me ha permitido repasar una y otra vez lo que voy a decirte. Hoy será el día. Me despierto muy temprano, incluso antes de que el despertador suene. Descalza, voy al baño sin abrir los ojos. Abro el grifo. El agua está helada, pero no me importa, no espero que caliente. Salgo tiritando. Cojo la ropa que alisté y me visto. Cepillo mis dientes y salgo de casa.

Siete de la mañana. El micro no viene. Ya quiero llegar al salón de clases. Quiero verte y sentarme al lado tuyo. Que seamos dos amigos que escuchan atentos a su profesor. Que todo esté bien entre nosotros. Lo siento. Entre tú y yo. Sé que no existe un nosotros.

Siete y diez. Aun no pasa el micro. Me desespero. Por fin.

Siete y cincuenta. Ya estoy en la avenida La Marina.

Ocho de la mañana. Veo la puerta del salón. Ingreso. Me dirijo a mi lugar de siempre, adelante, frente al profesor, quien ya empezaba a pasar la lista.

-Hagan un sonido al escuchar su apellido. Moreno.
-Presente.
-Jiménez.
-Presente.
-Calero… Calero.

Volteo. Te busco con la mirada sabiendo que no estás.

-Dallas.
-Presente, digo, casi en un susurro.

El profesor levanta la mirada y me ve. Anota en su lista que sí estoy aunque pareciera que no estuviera. Es cierto. No estoy en el salón, estoy contigo. Estamos en el pasto, aquel lugar al que solíamos ir para estudiar meses atrás. Estamos echados, mirando al cielo, conversando de cosas que no valen la pena ser habladas entre nosotros. ¿Por qué seguir perdiendo el tiempo?, pienso. Empiezo a decirle todo lo que siento, que ya no puedo guardar más, que me disculpes por no haber sido sincera contigo, que lamento haber perdido el tiempo, que sí, es cierto, yo también estaba enamorada de ti pero tuve miedo de ser honesta cuando tú me lo confesaste, en este mismo lugar, hace un par de meses. Y tú me dices que me perdonas, que nada importa, que por fin estamos juntos y que todo va a estar bien entre nosotros. No. Eso es lo que yo quiero escuchar. Tú dices que es mejor que dejemos de vernos.

-Dallas, ¿estás de acuerdo con lo mencionado?

Estoy en el salón otra vez, con la mirada del profesor dirigida hacia mí.

-Sí, profesor. Muy de acuerdo.

Escucho risas. No me importa. Sonrío.

Vuelvo a estar contigo. Incluso recostados y tras un árbol. Tú ves a Romina, nuestra amiga, la que hace un par de días me confesó que estaba enamorada de ti.

No pude evitar preguntarle si ya había pasado algo entre ustedes aunque, claro, ella no sabe lo que ha pasado entre nosotros, ni se imagina que su “sujeto” también es mi “sujeto”. Que ambas estamos enamoradas del mismo “sujeto”. Romina me confesó que fueron juntos a un concierto, pero que no fue una salida, sino que fueron con un amigo más, que ambos conocían a ese cantante británico, desconocido para mí, y que todo salió “muy rápido, el mismo día”. No podía seguir escuchando lo que ella decía. Tampoco podía dejarlo de hacer.

-¿Y te llama?, le pregunto.
-Ayer me envió un mensaje, dice entusiasmada Romina.
-¿En serio?, qué bien, eso significa que tiene interés.

Cogí su celular de la mesa y empecé a leer los mensajes. Mientras los leía me mentía diciendo que no eran de gran importancia, eran sólo cuatro mensajes un 26 de mayo. Tú le decías que estabas deprimido porque una chica no te hacía caso. “Me deja huérfano de la enfermedad de no tenerla”, le pusiste, acéptalo, fuiste huachafo pero me gustó, pues supuse que esa chica era yo. Resolví que Romina no sería un problema, pero aun así me daban celos que le hayas enviado cuatro mensajes ese día y ninguno a mí.

Y Romina me pregunta qué tal me va a mí. Yo le digo que creo que mi “sujeto” ya no quiere seguir saliendo conmigo, que pienso que está enamorado de otra persona, que ya no es el mismo de antes. Ella me aconseja, me dice “habla con él, dile todo lo que sientes”, y yo le digo que soy muy orgullosa y que no puedo, y ella me insiste, “pero si ya te ha dicho antes que quería estar contigo, quizás ya no te dice nada porque cree que tú no quieres nada serio con él, probablemente él también está siendo orgulloso ahora”.

Ella quiere que yo se lo quite. ¡¿Por qué no te das cuenta Romina?! ¡Reacciona! ¿No te percatas que al decirme eso me incitas a hacerlo, a arrebatártelo?

Tú la llamas. La saludamos, ella te sonríe y tú a ella. La miras con esos ojos penetrantes que tantas veces me han doblegado. Siento celos otra vez.

Alguien abre la puerta, volteo. No, no eres tú.

Nueve de la mañana. El profesor manda al break. Me demoro a propósito, porque, quizás, tú estarías esperándome afuera del salón. Te imagino sonriéndome, mientras me dices “me quedé dormido”. Pero salgo y no, no estás. Voy a comprar y mientras regreso pienso que estás esperándome en el salón. Pero tampoco estás.

Nueve y diez. El profesor vuelve a entrar. Y yo vuelvo a salir porque estoy contigo otra vez. Ya no sé dónde estamos, pero estamos juntos.

Nueve y cuarentiocho. Me llega un mensaje, no eres tú, es Franco, con quien crees que estoy saliendo.

Es cierto que antes tuvimos una relación, pero eso quedó en el pasado. ¿No te das cuenta que no quiero estar con nadie más que contigo? Sonrío al recordar lo que me dijo Franco el viernes, “tú sales con él, él sale contigo, él piensa que yo salgo contigo. Ella quiere salir con él, ella quiere que tú también salgas con él’ si saber que ‘él’ es él”. Telenovela mexicana, pensé. Franco y yo, después de terminar nuestra relación de seis meses, nos hemos vuelto muy buenos amigos, nunca había mantenido una tan buena relación con un ex. Él sabe que yo estaba decidida a decírtelo todo hoy.

Le respondo con un simple “10 afuera de mi salón”.

Diez de la mañana. Salgo presurosa, pensando por última vez en verte afuera. Y te veo. Sonrío. Pero no estás solo. Estás con ella, con Romina, besándose. Franco también está ahí. Lo abrazo. Él comprende la situación y me besa.

Los cuatro, juntos, avanzamos hacia nuestra relación. Tú y Romina comienzan una relación; Franco y yo, una farsa. El ciclo recién inicia, pero yo ya quiero que todo termine.

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Esta historia en una canción

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